XXVII – La Risa de un Súcubo

Desperté y te busqué a mi lado, pero sólo encontré la almohada. La abracé mientras te pensaba. Intenté llenar con ella un vacío infinito.

Mientras tanto, un súcubo me observaba y reía. Los demonios disfrutan jugando con las almas desesperadas.

 

dilectia