Capítulo XXIII - Plastificado
Tenía una planta de plástico en el salón de su casa.
Y un corazón también plastificado, como los libros que llevábamos al colegio.
Ella lo regó con sus besos e intentó no ahogarlo con mil caricias.
Le dio calor con sus abrazos y la luz de sus mejores palabras.
Un día, una flor brotó, tímida.
Era de plástico, mas una flor.