Siendo como eres un señor de la noche, un alma solitaria en busca de corazones desbordados, de camas a medio llenar…
Siendo tú el secreto de las noches en vela, de las ojeras causadas por el llanto y la pasión.
Siendo a la llegada del ocaso el dueño de todo lo humano y lo divino, gobernando a tu antojo los anhelos de los hombres.
Por qué posaste tus ojos de mil años sobre ella? Por qué no elegir a otra, a otro?
El destierro es ahora mi único destino y las noches, a partir de ahora, dejarán de ser mi refugio para convertirse en meros días sin luz.